El gran disgusto de la cinta será para aquellos que se den cuenta de cuánto le debe esta producción a "Star Wars". Desde la escena en la cantina, hasta la actitud de los personajes (hasta el propio Chris Pine dijo haberse inspirado en Han Solo), pasando por cierto diseño de dirección, da que pensar en la gran contienda entre fans que estas dos sagas llevan décadas despertando. La película ha intentado huir del aire naftalítico que tiene últimamente la franquicia y eso lo ha conseguido a través de mucha acción y poca chicha. Con decirles que Eric Bana es el malo y no hay manera de enterarse hasta que se lee el reparto... En el minuto cincuenta aún no ha empezado la película, literalmente, los siguientes cuarenta minutos son de explosiones y paracaídas y no es hasta la última media hora en que se pone interesante el cotarro. Fundamentalmente, y dejen aquí de leer si tienen a bien, gracias a una ingeniosa, aunque cuestionable estructuración de viajes en el tiempo que no sólo da pie a hacerle un contrato a Leonard Nimoy, que no aparecía en la gran pantalla desde el año 1991, sino también a darle de bofetadas pero bien a Einstein rompiendo la regla básica de los viajes en el tiempo “no tocarsus nada”. Pero que no cunda el pánico, que es una película y acaban todos con bien. Y no sólo eso: se libera finalmente a la serie de ciertos lastres que posiblemente acabarían matándola. Estamos ante una nueva etapa de verdad, con nuevos actores, nuevas situaciones y nuevo de todo.
Para evitar el riesgo de que no la reconociéramos, la película tiene su oriental, su ruso, su afroamericana, su medio-oriental (éste también muere en el minuto uno), y en general recupera ese ambiente multicultural y hippie en ropa de dormir que la serie original proponía. Aún así no deja de ser una película de aventuras muy volcada en la taquilla y mucho menos a hacer la guerra al capital y nos deja escenas memorables como la de dos individuos desplomándose en caída libre mientras piden auxilio y el que les tiene que ayudar reprogramando el aparato gritando “un momento, un momento”, como si Newton pudiera esperar. También pensamientos del jaez de cómo tendrá las cejas a estas alturas Leonard Nimoy, porque todo el mundo sabe que el pelo de la ceja llega un momento en que deja de salir. El vulcaniano original hace un papel más que digno y hará las delicias de todos los trekkies perdidos por el mundo. El resto del reparto cumple, que ya es bastante, y la presencia de Bruce Greenwood aporta un tanto de elegancia al conjunto. También aparece Simon Pegg bastante desaprovechado. Como obra de J.J. Abrams, prepárense para numerosos trucos televisivos que les mantendrán la atención a punto.
Para ser una película de “Star Trek” yo diría que ha alcanzado un nivel más que estimable, pero comparada con otras películas de aventuras se queda en una decente medianía. Buen ritmo, buen hacer, pero para pasar el rato. Recomendada para la familia Telerín.
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Sólo hay una guerra que puede permitirse
el ser humano: la guerra contra su extinción.
Isaac Asimov...